Peligran los espacios para juego de pelota
El lugar donde se lleva a cabo este deporte está en riesgo de convertirse en estacionamiento, a pesar de que el Gobierno del DF lo reconoce como patrimonio cultural intangible.
2009-01-29•Cultura
Para defender los sitios en los que se pone en práctica, se fundó la Asociación Mexicana de Jugadores de Juegos de Origen Prehispánico A.C. Foto: Oswaldo Ramírez
El más importante espacio en el Distrito Federal donde desde hace más de medio siglo se practican la pelota tarasca y la pelota mixteca en sus modalidades de forro y hule se encuentra en riesgo de ser convertido en estacionamiento para la Secretaría de Seguridad Pública. Esto a pesar de que el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, el 27 de octubre de 2008, publicara en la Gaceta Oficial del Distrito Federal la declaratoria que nombra a los juegos de pelota de origen prehispánico como Patrimonio Cultural Intangible.
Cada mañana, los practicantes del ancestral deporte encuentran dibujadas las llantas de los autos patrulla sobre sus terrenos, como da cuenta el vigilante de los campos, Octavio Ramírez, un guerrerense que lleva 50 de sus 73 años lanzando la pelota tarasca. “Luego de las ocho de la noche, cuando yo salgo, se siguen metiendo las patrullas, no sé quién les autorizó meterlas aquí, son varias, no nada más una; se meten hasta las canchas, yo les he llamado la atención, pero me tratan de loco”.
Esta historia de intento de expropiación del lugar, conocido como el Pasajuego de Balbuena, tiene 20 años que rueda sobre las seis canchas distribuidas en 10 mil metros cuadrados del Deportivo Venustiano Carranza. Los constantes acosos y arbitrariedades por parte de la autoridad llevaron a los jugadores a crear la Asociación Mexicana de Jugadores de Juegos de Origen Prehispánico A.C.
Cornelio Pérez, uno de sus miembros, sabe de traiciones y convenios hechos sin consultar a los deportistas. “El año pasado los diputados y la delegación Venustiano Carranza pactaron hacer un estacionamiento, nos enteramos e hicimos un comunicado; nos llamaron a negociar y nos dijeron que nos iban a dejar un espacio, les dijimos que nos lo dieran por escrito y que detallaran la situación de esas canchas. Respondieron que era información reservada. No hubo acuerdo”.
Partiendo justo el campo de pelota mixteca por la mitad, en lo alto de una pequeña tribuna yace una placa fechada en 1979, año en el que se celebraba medio siglo del Deportivo Venustiano Carranza, en ésta se puede leer que ya llevaban “25 (años) de practicarse los juegos prehispánicos de pelota de hule, forrada y tarasca”. Testimonio en bronce oscurecido por los años, como por la omisión de la reciente declaratoria que entró en vigor un día después de su publicación, pero al día de hoy no cuenta con un reglamento ni un consejo de salvaguardia, ambas de competencia expresa en la declaratoria, para la Secretaría de Cultura del DF.
Sin estos dos requerimientos técnicos, no se pueden aplicar, ni regular, las responsabilidades de protección y fomento que el gobierno capitalino adquirió, en cumplimiento con la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial aprobada en 2003 por la UNESCO.
Aunque las hostilidades han disminuido, los jugadores no están tranquilos, pues, según dicen, “la protección de los espacios físicos del juego no queda claramente especificada (en la declaratoria), pese a que el dictamen cultural que elaboró el INAH, a petición de la Secretaría de Cultura, lo recomienda expresamente”.
Reubicar las canchas no es opción: Teresa Mora
Mientras los jugadores de deportes prehispánicos revisan leyes de bienes inmuebles para tratar de darle protección a los campos, la maestra Teresa Mora lucha “por lograr que se haga la consulta para la Ley de Cultura Indígena, en el Distrito Federal, donde una de las consideraciones que vamos a expresar es el respeto a esos espacios de expresión de la cultura, tanto sagrados como deportivos”.
A pesar de que la declaratoria logró preservar y promover los juegos prehispánicos y establecerlos como atractivo turístico cultural, Mora asegura que hay que “tener más fuerza para que sean respetadas las expresiones materiales de este deporte, como son el guante y el campo en el que se juega, ésa es la fuerza que le falta a la declaratoria, dar más importancia a lo que significan estos elementos, que a su vez le permiten a la Ciudad de México ser una gran metrópoli y un espacio de pluralidad”.
Para Mora reubicar la canchas tampoco es opción ya que “el espacio está trabajado para ser el adecuado y ya tiene un arraigo en los usos y costumbres de los pueblos que aquí se reúnen… Es algo más grande, una parte de lo nuestro; estos juegos fueron presentados durante las olimpiadas de México 68 y reconocidos como importantes expresiones de la cultura desde entonces”. México. Alberto Solís
jueves, 29 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Gracias por esta información chamaca, propongo q se dedique algúno que otro lunes o miércoles para que como grupo se vaya a compartir trabajos con esa gente en ese lugar y mostrar unión y conformidad!!! Ya basta de quedarse con los brazos cruzados ante semejantes atropellos, como ven?
ResponderEliminarcacomixtle